Guerra del agua, la que provocó la Junta

Lunes, 14 de Enero 2013


Guerra del agua, la que provocó la Junta
Este es el contenido del artículo:

Guerra del agua, la que provocó la Junta

En Feragua hemos asistido asombrados a la última maniobra de información, o desinformación, sobre la aprobación de los últimos planes hidrológicos andaluces, maniobra auspiciada por la Junta de Andalucía, y secundada por sus afines, con la que se quiere hacer ver a los ciudadanos que, mientras todo ha sido maravilloso y consensuado en los planes litorales elaborados por la administración andaluza, el Plan Hidrológico del Guadalquivir promovido por el Estado ha sembrado la semilla de la discordia entre todas las partes interesadas. Y la realidad es diametralmente opuesta: mientras que los planes litorales se aprobaron sin la conformidad de la mayoría de usuarios, el Plan Hidrológico del Guadalquivir recibió luz verde en el último Consejo Nacional del Agua con un amplísimo consenso, del que únicamente discreparon, además de las organizaciones ecologistas, la administración andaluza, y la UGT y su sectorial, la organización agraria UPA.

Comparado con el plan hidrológico del Guadalquivir que llegó a proyectar la Junta de Andalucía cuando tenía las competencias en la Cuenca, y que no tenía el apoyo de casi nadie, habría más bien que decir que la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, por lo que a búsqueda de consenso se refiere, ha hecho un buen trabajo, un magnífico trabajo, corrigiendo lo que la administración andaluza había empezado a torcer de manera intolerable. De modo que si algo ha logrado el Estado con la planificación hidrológica del Guadalquivir es evitar una guerra, no abrirla ni mucho menos.

Debe ser que la administración andaluza tiene un concepto del consenso y del diálogo bastante peculiar o sorprendente, que pasa por querer llevar la razón en todo y por pretender además que todos los demás se la demos siempre. Supongo que es el tipo de cosas que ocurre cuando uno lleva gobernando tantos años, con un tejido cívico totalmente clientelizado, si se me permite la palabra, que ya sé que no existe en la RAE, aunque tampoco existe otro caso en España de una comunidad gobernada siempre por el mismo partido.

Más sorprendente es aún que, para dar peso o respaldo social a su oposición al Plan Hidrológico del Guadalquivir, la Junta de Andalucía recurra a la opinión de Areda, la asociación que el propio Gobierno andaluz alentó infructuosamente para poner sordina a la voz crítica de Feragua y con tan alta representación en la Cuenca que tiene, cero, sí, han leído bien, cero representantes en el Consejo del Agua de la Demarcación Hidrográfica del Guadalquivir, donde todos los miembros regantes son los propuestos por nuestra Asociación.

Que la UPA, o su sectorial Areda, proteste por el Plan Hidrológico del Guadalquivir, utilizando los mismos argumentos que esgrime la Junta de Andalucía, es únicamente una redundancia, de mensajes y portavoces, que sólo hace más patética la soledad de la administración andaluza, aislada completamente en el Consejo Nacional del Agua por querer meter a toda costa una limitación a las dotaciones máximas en las grandes comunidades que ni siquiera contempla en sus propios planes litorales.

Qué pena y qué mal asesorado está este consejero, al que hacen incurrir en contradicciones tan flagrantes como ésta, que no tiene además sentido ni justificación técnica posible, sólo la intención sectaria de perjudicar a los regantes organizados en grandes comunidades, regantes de todos los tamaños, y más pequeños que grandes, que desde hace años vienen pagando religiosamente sus impuestos y a los que la administración andaluza parece querer perjudicar para beneficiar a los nuevos riegos que se han establecido en los últimos años, gracias a su manga ancha… y a la del Estado, que también ha cooperado lo suyo en el crecimiento de regadío de la Cuenca.

No deja de ser una ironía que la Junta de Andalucía aluda a la sostenibilidad para defender sus dotaciones máximas a las grandes comunidades cuando si hay déficit de agua en la Cuenca y riesgo para la sostenibilidad es por su tolerancia en el establecimiento de nuevos regadíos. Y más irónica resulta aún su postura cuando se acaban de regularizar cerca de cincuenta mil hectáreas (que se sepa) del olivar de Jaén. Si tan acuciante es el problema de la sosteniblidad, ¿por qué se sigue ampliando la superficie regable de la Cuenca?

Irónico no, simplemente kafkiano, resulta que quienes se han llevado años y años regando sin pagar, o sea, por la cara, sin control alguno y sin soltar un solo euro de impuestos por el uso del agua que han gastado, protesten ahora por el sistema de cánones y tarifas, proponiendo un nuevo modelo impositivo basado en el volumen consumido y no en la superficie y calificando de injusto el sistema actual, sobre el que nuevamente vuelve a mentirse.

Y se miente porque el sistema actual no es un sistema fijo, es un sistema mixto, con una parte fija y otra variable, y en el que las grandes comunidades, que han modernizado sus sistemas de riego a pesar de la que ha caído y sigue cayendo, ya vienen pagando una parte variable según el consumo energético e hídrico. No es viable ni razonable que todo el sistema de cánones sea variable, porque hay unos costes generales de mantenimiento de la administración hidráulica fijos, que debemos compartir entre todos, y porque, que todo sea variable, puede llegar a perjudicarnos gravemente, especialmente en los años en los que no haya agua, castigando más precisamente a cultivos permanentes como el olivar, que podrían tener que pagar unas cifras sencillamente estratosféricas.

Con sus problemas, que también los tiene, especialmente en las dotaciones previstas para la fresa, el Plan Hidrológico del Guadalquivir en el que ha trabajado la Confederación Hidrográfica nos parece un documento aceptable y que mejora bastante lo que tenía planteado la Junta de Andalucía, obsesionada ahora por denunciar que hay problemas de gestión en el Guadalquivir, cuando en su etapa los había mucho mayores. La realidad es que las cosas han mejorado bastante en la Cuenca, tras su vuelta al Estado, y no por nada en especial, simplemente porque los papeles han pasado a manos de técnicos cualificados. El Plan Hidrológico del Guadalquivir, aprobado con amplio consenso, es una muestra de ello.

Margarita Bustamante, Presidenta de Feragua



Bufete Daza Abogados EPGSalinas Ingoad - Ingeniería del Riego
NaanDanJain Ibérica Navier Ingeniería Powen Agricola
Power Electronics Regaber Wats
Copyright © , FERAGUA
Asociación de Comunidades de Regantes de Andalucía
Avenida Manuel Siurot, 3. Blq. 3, Bº
41013 Sevilla
Tlf: 954 56 25 20
Fax: 954 22 95 99

Contacto

Aviso legal y política de
protección de datos personales