FERAGUA ESPERA QUE EL DESARROLLO REGLAMENTARIO ATENÚE LOS PROBLEMAS DE UNA LEY DE AGUAS QUE NO GUSTA AL REGADÍO

Confía en que el nuevo consejero de Medio Ambiente incorpore en el desarrollo de la norma algunos matices y precisiones importantes que le hagan mejor para el regadío

Estas precisiones deberían ir dirigidas fundamentalmente a impedir la sobreexplotación de las cuencas andaluzas y evitar la discriminación al regadío en materia de impuestos y sanciones



28 de abril de 2010.- Feragua espera que el desarrollo reglamentario atenúe los problemas de la Ley de Aguas andaluza, una norma que hoy se aprueba en el Parlamento y que no es del gusto del regadío andaluz, pues presenta importantes problemas para la sostenibilidad de las cuencas andaluzas y para la competitividad y posibilidades de desarrollo del sector. No obstante, Feragua considera que esos problemas podrían corregirse en gran parte si el posterior desarrollo de la norma incorpora matices y precisiones para impedir la sobreexplotación de las cuencas andaluzas y evitar la discriminación al regadío en materia impositiva y sancionadora. En este sentido, la presidenta de Feragua, Margarita Bustamante, confía en la contribución que pueda realizar al respecto el nuevo consejero de Medio Ambiente, Juan José Díaz-Trillo, quien desde su nombramiento ha mostrado un talante más abierto y una actitud más receptiva hacia los planteamientos del regadío.

Concretamente, las precisiones y limitaciones que Feragua considera imprescindibles introducir en el desarrollo reglamentario de la Ley de Aguas, para que sea una norma más favorable para el regadío, se refieren a tres cuestiones fundamentales. La primera es la regulación del Banco Público de Aguas, la cual parece permitir que los recursos ahorrados por la modernización puedan asignarse a nuevos usos, sin priorizar antes los caudales ecológicos y la corrección de los desequilibrios hídricos. A juicio de Feragua, es necesario delimitar con mucha precisión esta posibilidad, de modo que en la práctica no vaya a significar la concesión indiscriminada de recursos a nuevos usos y por ende una mayor sobreexplotación de las cuencas andaluzas, en contra de uno de los consensos básicos fundamentales del Acuerdo Andaluz por el Agua, en el que teóricamente se inspira la nueva Ley.

Además, si el régimen concesional no se respeta, y el Banco Público de Aguas se convierte en una vía indirecta para conceder nuevos usos, mermando aún más la disponibilidad de agua, entonces el sector, ya duramente castigado por fuertes restricciones con ocasión de cada sequía, dejará de invertir y asumirá cada vez menos riesgos. Por ello, Feragua, considera fundamental que el desarrollo de esta norma contribuya a dar las mayores garantías a los regantes con concesión, pues lo contrario significaría no sólo perjudicar la sostenibilidad de las cuencas, sino también la competitividad y a las posibilidades de crecimiento de un sector que produce el 3,8% del PIB del conjunto de Andalucía y da empleo al 8% de la mano de obra ocupada, y es además el principal responsable de que la balanza comercial de la región sea positiva.
En segundo lugar, Feragua espera que el desarrollo reglamentario aclare, y sobre todo evite abusos, en la aplicación del régimen sancionador de la norma, el cual, incomprensiblemente, crea unas multas coercitivas de aplicación exclusiva para las comunidades de regantes, en lugar de para cualquier sujeto infractor, un agravio que, si tiene consecuencias prácticas, desalentará la organización del regadío y la constitución de nuevas comunidades de aguas subterráneas, contrariamente a los propósitos teóricos del legislador y una de las mejores contribuciones de esta ley.

Finalmente, Feragua confía en que el desarrollo reglamentario resuelva de un modo razonable la ambigüedad que ahora mismo preside la regulación de los impuestos que pagan los regantes, regulación que habría que precisar para que los usuarios de regadío no puedan verse perjudicados en el futuro por el afán recaudatorio de ningún gobierno.

Aspectos positivos

En el texto que aprueba hoy el Parlamento andaluz, Feragua ve también aspectos claramente positivos, y valora favorablemente algunos cambios que se han producido desde los primeros borradores de la ley. Así, el regadío estima como muy positiva la apuesta del legislador por el modelo de las comunidades de usuarios para poner control y orden en las aguas subterráneas, y también que se haya respetado la naturaleza privada de las aguas subterráneas anteriores a 1986. Asimismo, se considera positivo que en las situaciones de sequía se prioricen los cultivos que generen mayor valor añadido y empleo. Igualmente, en materia tributaria, el regadío aplaude la eliminación definitiva de una tasa antigua, relacionada con la extinta Agencia de Medio Ambiente (AMA), y la exención del pago del canon de regulación del 2008 a los regantes de las cuencas del Barbate y de Guadalhorce, que ese año se vieron fuertemente castigados por la sequía.

Viernes, 28 de Mayo 2010





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